Esta fotografía forma parte de ‘Bilbao, puertas abiertas‘, el diario visual de uno de mis viajes. Una ciudad acogedora y cosmopolita, moderna y tradicional, vista desde arriba, desde abajo, por mar, por tierra, por aire. La casa de Jalil es el hilo conductor de mi historia, un piso donde todas -repito- todas las puertas estaban abiertas. No fue nada premeditado, pero esa simbología se ha apropiado de cada imagen, destapando una ciudad a la que siempre se quiere volver.
Desfiles. Momentos de charlas. Copas. Aperitivos. Música. Una puerta cerrada. Un cartel. Prohibido el paso a toda persona ajena a esta empresa. Se abre y entramos a otro mundo paralelo. Backstage donde el tiempo va a otra revolución. Diseñadores nerviosos, ayundantes de diseñadores más nerviosos aún, vestidores trabajando a la velocidad de la luz, peluqueros cambiando melenas lisas a rizadas en dos parpadeos, maquilladores rematando su trabajo en el segundo parpadeo del peluquero, modelos corriendo de aquí para allá y en un flash cacé a Vittoria.

Qué hacer una tarde de lluvia cuando vas a Granada a desconectar de todo. Un hotel, un cigarro, una ventana, un sillón y una buena amiga. Azahara.
‘La Espera’ es un proyecto que lleva rondando por mi cabeza desde hace algún tiempo. Ésta fotografía fue tomada a principios del 2009 en Jimena de la Frontera. El verde después de la lluvia, un cielo lleno de nubes, un sol que sale pero al que el viento de Cádiz no le deja asomar la oreja y, justo al girar, un señor sentado solo delante del cementerio que me cautivó sin él saberlo. Para mí. El último viaje.
Repasando mis trabajos en estos días rescaté está fotografía de una sesión que hicimos para Tuboda Magazine. Ésta en concreto no fue publicada, pero para mí tiene un valor especial. Se dice eso de “hay un antes y un después…”; pues ésta fotografía lo tiene. Silvana, Juan Carlos, Berta, gracias por el buen rato y por hacerlo tan fácil.





